Mas el justo vivirá por la fe



 

Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe.(Romanos 1:17)
 

La justicia de Dios fue revelada. Todos los seres humanos son pecadores para morir a Dios. Esta es la justicia de Dios. Sin embargo, Dios hace a Jesucristo en la cruz y al pecador uno y admite que son justos cuando el pecador se arrepiente.La cruz es el lugar donde la muerte de Jesús y la muerte del pecador se combinan para que el pecador pague la pena por los pecados a través de Jesucristo. Es un evangelio para los que creen esto. Los pecadores no viven por fe, pero las personas justas viven por fe. La fe no se aplica a menos que nos arrepientamos y nazcamos de nuevo. Romanos 6: 6-7 dice: Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado.

 

Los que no mueren por el pecado no son justos. Romanos 6:11 dice: Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. Dios ama a los que tienen la vida de resurrección. Dios se compadece y ama a los que se arrepienten, como dice 1 Juan (4: 9): En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió á su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

 

Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.(Juan 20:31)

Los discípulos de Jesús creían que "Jesús era el Hijo de Dios", pero lo abandonaron antes de la cruz. Si no niegas la vida de la carne, no importa cuánto creas que Jesús es el Hijo de Dios, no puedes obtener la vida del cielo. Entonces el arrepentimiento es negarse a sí mismo. El arrepentido no se mira a sí mismo, sino al Señor. Bajo ciertas circunstancias, el factor que determina si seguirás la carne o el Espíritu es el arrepentimiento.

 

Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne: Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.(Romanos 8: 12-14)

 

A veces, los que tienen fe son probados por su fe. Las dificultades llegan al creyente. Pero a través de la prueba, el creyente debe darse cuenta de que debe arrepentirse. Creer que Jesús murió en mi lugar de pecado no resulta en salvación, pero le da a quien se da cuenta de la oportunidad del arrepentimiento. Entonces el arrepentimiento es morir con Jesús. Las consecuencias de morir con Jesús deben verse en la vida. La Biblia dice: "No debes vivir así cuando te convertiste en esclavo del pecado"



En 1 Corintios (5: 9-11), Pablo dice:
Os he escrito por carta, que no os envolváis con los fornicarios: No absolutamente con los fornicarios de este mundo, ó con los avaros, ó con los ladrones, ó con los idólatras; pues en tal caso os sería menester salir del mundo.  Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es á saber, que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, ó avaro, ó idólatra, ó maldiciente, ó borracho, ó ladrón, con el tal ni aun comáis.

 

Es natural que todos socialicen. Pero aunque dicen "hermanos de fe", es difícil si viven en respuesta a la carne como la gente del mundo. Así que Paul señala firmemente: "No te lleves bien con esas personas". Si piensan que son el pueblo de Dios, creen que son salvos y hacen la misma avaricia que la gente del mundo, están en un pecado más grave que aquellos que no creen en Dios. La Biblia dice que esto es adulterio espiritual. Deben arrepentirse y alejarse.

 

Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.(1 Corintios 6: 18-20)

 

Entonces, en Efesios (4: 22-24), Pablo nos dice que nos desnudemos del viejo. Día a día, las guerras espirituales continúan. Él dice: "No te preocupes por el Espíritu Santo". Mientras el cuerpo exista en la tierra, la guerra espiritual continuará hasta la muerte. El objetivo de la vida no es el logro sino el cambio. Dios, como Job, desafía y transforma a los creyentes. Los que se arrepienten no confían en sí mismos, no se aman a sí mismos y no creen en sí mismos. Los que se arrepienten confían en Dios. Esta es la vida de los renacidos.

 

Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría: Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión. En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas. Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca. No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió;(Colosenses 3: 5-10)

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